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domingo 6 de diciembre de 2009

Orquesta Esperanza Azteca / proyecto de impulso a la música clásica


El Sol de Puebla
6 de diciembre de 2009
Julieta Cerezo

Guillermo y Virginia son hermanos, estudian, juegan y cumplen con sus tareas, tres veces a la semana emprenden un viaje de dos horas y media de su natal Ciudad Serdán a la capital del estado para acudir a sus clases de percusiones y flauta respectivamente, al igual que ellos, muchos otros niños de los 350 que integran la Orquesta Esperanza Azteca realizan grandes sacrificios con la finalidad de ser grandes músicos.

El mes de junio de este año marcó la vida de los pequeños intérpretes y ejecutantes, quienes de entre cinco y 16 años, comenzaron con un proyecto que busca expandirse no solamente en el estado sino trascender en la República como un catalizador social que a través de la música promueva la cultura y forme personas responsables con un gran sentido de la unidad.

Su presentación del día lunes en el Centro Cultural Ollin Yoliztli en la Ciudad de México, puso la mirada de todo el país sobre los 300 integrantes de la sinfónica infantil y juvenil, que reside desde hace una década en Puebla y que en las instalaciones de la Universidad Pacelli, alberga a niños originarios de ocho comunidades del estado como Zacatlán, Ciudad Serdán, Acatzingo, San Nicolás de los Ranchos, San Andrés y San Pedro Cholula.

Julio Saldaña, director de la orquesta, en entrevista para este diario, comentó que el esfuerzo que realizan estos pequeños va más allá de las clases de solfeo, coro, instrumento y prácticas orquestales, ya que los provenientes de otros municipios viajan un promedio de dos horas diarias para ser parte del proyecto, invirtiendo tiempo y dinero pero ratificó que el resultado de 120 días activos de preparación se vio en su recital de esta semana. Señaló que son 300 los niños integran la orquesta que se presentó el pasado lunes, alrededor de 140 de coro y 160 de orquesta, cuya instrucción desde el inicio del curso se encausó sobre los tres perfiles que presentaban los niños.

Dichos perfiles eran, el de los que ya tenían las bases en algún instrumento, los que tocaban otro instrumento no sinfónico como el saxofón y la guitarra, y los que carecían de instrucción musical, que fueron convocados a través de la emisión de una convocatoria a través de amigos, colegas y conocidos a la que respondieron 650 niños de los que tuvieron que elegir 350, que son cuidados e instruidos por un equipo de 38 maestros.

De los pequeños seleccionados el 70 por ciento de los que dominan ahora un instrumento lo aprendieron a lo largo de los 120 días de trabajo referidos ya que la mayoría de los que se quedaron no tenían noción alguna de la música, explicó que son 120 días porque a pesar de que el curso empezó el 1 de junio, sólo se trabajaron cinco días a la semana con clases diarias y ensayos de las 16:00 a las 20:00 horas, dejando los fines de semana para su recreación.

Dedicado a la música de toda la vida, Julio Saldaña, narró que el proyecto nació hace 10 años, tras su regreso de Suiza, donde pasó 11 años estudiando y realizando postgrados en su pasión, al estar nuevamente en México llegó a la conclusión de que era importante trabajar con los niños, a quienes describió como "esponjitas" debido a que no tienen prejuicios, y así empezó su labor con niños de escasos recursos y marginados.

Esto dio paso a la creación de Música Esperanza, una asociación civil con la que impartía sus conocimientos musicales a los pequeños, al poco tiempo fue contactado por el presidente de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, quien se interesó en su proyecto, que tiene como inspiración el denominado Proyecto Venezuela que ha instruido a más de 350 mil niños en las artes musicales.

Actualmente Venezuela es un país lleno de orquestas y coros, refirió Saldaña y considera que el efecto de éste prueba la influencia de la música como catalizador social, de igual forma dijo que se está haciendo el proyecto en México inspirados en dicha nación para que haya un movimiento transformador por medio de música de excelencia, constancia y trabajo en equipo.

Tras la propuesta de Saldaña, Salinas Pliego decidió apoyar a la asociación, con la meta de que la ahora Orquesta Esperanza Azteca, trascendiera de Puebla a nivel nacional, en este sentido el director orquestal refirió que la propuesta ofrece alianzas, no excluye, se vuelve incluyente al cobijar a toda clase de niños y que en últimas fechas se vio reforzada a través del interés e intervención del gobierno del estado de Puebla, específicamente del gobernador Mario Marín Torres y los secretarios de Cultura y Educación, Alejandro Montiel Bonilla y Darío Carmona García.

Esperanza Azteca no es una escuela musical, es un proyecto que va más allá de los credos y los partidos políticos, que se nutre de pasión, amor y generosidad y trabajo, del que se tienen grandes expectativas, que crean redes de transformación social, puntualizó Saldaña. En este sentido enfatizó que no propone competencia para otras instituciones de enseñanza musical, ya que su esencia es ser un movimiento social que tiene como herramienta la música pero que arroja un nivel excepcional de calidad.

Buscando la convivencia y unidad de todas las escuelas musicales de la entidad se firmaron convenios firmados con el Conservatorio, del que se tienen ocho niños, de la escuela de Música de la BUAP se han integrado dos pequeños, así como dos Benemérito Instituto Normal del Estado - BINE - y 14 del Centro Escolar Morelos.

Los rostros del mañana

Terminadas sus actividades escolares los 350 niños comen algo, adelantan sus labores escolares y abordan el carro familiar o el transporte colectivo que los llevará a la Universidad Pacelli, donde tendrán sus clases y ensayo general que llega alargarse hasta las 20:30 horas para emprender el viaje de regreso.

Historias de superación, integración y amor por la música son las que rodean a la Orquesta Esperanza Azteca, en la que los niños se han adaptado a tal nivel que consideran que ésta es su segunda familia, tal es el caso de Elvira Mazal Fernández, pequeña de 11 años, talentosa en el chelo y quien en cada experiencia con la orquesta expresa en su interpretación todos sus sentimientos. Elvira toca el chelo desde hace tres años, escogió el instrumento porque le gusta su sonido y ama la música clásica, es oriunda de la capital poblana y con su experiencia del lunes pasado aprendió a controlar sus nervios que al final se convirtieron en uno de los momentos más significativos de toda su vida.

De la edad de Elvira, Lourdes González Flores, es parte de la Orquesta y desde hace dos años toca el violín, para ella la música es un equipo, en el que encuentra mucho apoyo y aunque todavía no sabe si se quiere dedicar a la música, al igual que su compañerita, apenas conoció el miedo de enfrentarse un escenario tan grande debido a que nunca había tocado ante tanto público. Virginia Limón Ruíz, tiene 9 años, toca la flauta desde hace un año, y se quiere dedicar a la música y en unos años comentó que quiere ser como el maestro Julio, este anhelo es compartido por su hermano Guillermo de 11 años y que toca las percusiones desde hace cinco años.

Para Guillermo, cada vez que se presenta dentro de su corazón llega a experimentar la completa expresión de sus emociones, se siente orgulloso por ser parte de Esperanza Azteca y más por que tanto ella como su hermana reciben el apoyo de su familia, además de consagrarse por completo a su instrumento quiere dedicarse a la musicoterapia.

Elvira, Lourdes, Guillermo y Virginia ya habían tenido acercamientos con la música por lo que su desarrollo sólo necesito de un pequeño empujón, para otros como Guadalupe de Jesús Martínez García de 13 años, la orquesta le cambió la vida, puesto que le instruyó en el arte musical y lo ha hecho crecer como personas. Luis Jesús Fernández Guarneros es parte del coro, le gusta la música porque siente que se puede expresar a través de ella, ésta le llega el corazón, más allá de a quien le canta, ya que lo que a él le mueve es ver que la gente lo disfrute y a pesar del tiempo que tiene el proyecto, también para él la es una segunda familia.

Un tanto temeroso para hablar pero con una gran voz para cantar, Luis Daniel Marihuari, describió a la música como su forma idónea para expresarse; Maribel Jiménez Téllez tiene 9 años, ella canta y se emociona al hacerlo, se quiere dedicar a interpretar cuando sea grande y la experiencia del concierto pasado considera que es única y especial porque no todos pueden vivir debido a que de adulto no se tiene la misma emoción.

Juan Diego Jiménez, tiene 10 años, conoció la música cuando tenía seis y al empezar con la orquesta en junio se sorprendió al ver que había más que la música pop y había más de lo que se imaginaban; él no se imaginaba estar en un coro tan espectacular, del que dijo que todos se sorprendieron, y espera que se pueda seguir con el sueño que tienen.

CHIHUAHUA MULTICULTURAL